Horario: L-V 9.30-14.00h 16.30-20.00h

Información sobre Portugal

Descripción

Portugal, país pacífico y acogedor. Su amplia historia y la influencia de múltiples civilizaciones se reflejan en cada una de sus ciudades. Lisboa, Oporto, Sintra, Azores, Madeira, etc. Variedad de monumentos, cascos históricos y zonas de naturaleza excepcional tienen el privilegio de ser consideradas como Patrimonio de la Humanidad.

Información del país
Capital:
Idioma oficial / religión: /
Superificie:
Población total:
Moneda:

DESCRIPCIÓN

Portugal, patria de navegantes, comerciantes, exploradores y aventureros, la antigua Lusitania ha tenido un peso en la Historia inversamente proporcional a sus pequeñas dimensiones. Este legado histórico heredado por tantos de sus pueblos y ciudades, unido a un clima agradable, buena gastronomía a bajos precios, bosques y las bonitas playas de su salvaje costa batida por el Atlántico. Portugal, oficialmente la República Portuguesa, es país transcontinental, su territorio, con capital en Lisboa, está situado en el suroeste de Europa, en la península ibérica. Limita al este y al norte con España, y al sur y oeste con el océano Atlántico. Comprende también los archipiélagos autónomos de las Azores y Madeira situados en el hemisferio norte del océano Atlántico. Portugal es un país variado y fascinante que constituye un magnífico destino en el que pasar unas vacaciones totalmente fantásticas.

LUGARES DE INTERÉS

Lisboa es la asombrosa capital de Portugal y una de las ciudades más carismáticas y vibrantes de Europa Occidental. Se trata de una ciudad que fusiona sin esfuerzo su herencia tradicional con un impactante modernismo y una corriente de pensamiento liberal. Como destino vacacional, Lisboa ofrece una historia rica y variada, una animada vida nocturna y el regalo de un clima absolutamente magnífico durante todo el año. La capital cuenta con unas playas magníficas a sólo un corto desplazamiento en tren de distancia, lo cual quiere decir que una visita a Lisboa puede ser a la vez unas vacaciones en la playa y una escapada urbana.

En la ciudad se encuentran muchos miradores espectaculares que permiten vislumbrar diferentes aspectos de la ciudad: los dispares tejados de tejas del distrito de Alfama, las refrescantes aguas del río Tajo o las calles pulcras y organizadas de Baixa. Unos de los más conocidos son el Miradouro da Senhora do Monte, el Miradouro de Santa Catarina y el del Castillo de San Jorge que se alza majestuoso sobre el centro de Lisboa y fue una antigua sede de poder durante más de 400 años.

La Torre de Belem es una pequeña torre-fortaleza usada para inspeccionar los barcos que entraban a la ciudad de Lisboa, en un barrio del mismo nombre, de Lisboa. El barrio está un poco apartado del centro de la ciudad, y cuando llegas a él, parece uno de esos lugares por los que el tiempo no pasa, de calles estrechas, y, muy al estilo lisboeta, de fachadas con baldosas cerámicas. La Torre es relativamente pequeña y fue construida siguiendo el estilo Manuelino, donde se recargaba mucho toda la decoración. Todo un icono de Lisboa, pese a no estar "a mano" para cualquier viajero. Se sitúa en un estuario, en la desembocadura del río Tajo, y cercano a un pequeño parque. Desde según qué punto de vista, la Torre parece flotar en el agua, y de hecho se accede a ella a través de una pasarela, como si estuviéramos en un embarcadero. Bajo el acceso, una pequeña playa rocosa. Al ser un sitio un poco alejado, ofrece la posibilidad de no juntarte con muchos turistas. Sobre todo, en un día de sol, la blanca arquitectura pétrea, y el sonido de las olas chocando contra su base, hacen de ella un lugar único.

El Monasterio de los Jerónimos de Santa María de Belém es una verdadera maravilla de estilo gótico manuelino, tanto de la ingeniería como del diseño artístico, con la ornamentada entrada tallada y sus altas columnas retorcidas. Lo más espectacular de este Monasterio es su claustro interior de tres niveles. Es magnífico subir a su piso superior y ver cómo cambia la vista del mismo en función de la altura. También existe un pequeño mirador un poco más alto al que se accede desde el piso superior del claustro con unas vistas impresionantes. En el interior, es imprescindible visitar las tumbas del rey Sebastiao, que tiene la peculiaridad de estar vacía puesto que el monarca nunca regresó de la batalla en la que murió a finales del siglo XVI y la de Vasco de Gama, adornada con una talla del descubridor.

El impactante puente colgante conocido como Ponte 25 de Abril se extiende sobre el río Tajo en su punto más estrecho y conecta Lisboa, en la orilla norte, con los distritos de tránsito de Almada, en el sur. El puente tiene un aspecto muy parecido al del Golden Gate de San Francisco, un parecido que no es casual, ya que fue construido por la misma compañía. El nombre del puente conmemora la revolución de Portugal contra el régimen de Salazar el 25 de abril de 1974.

Oporto es la encantadora y fascinante capital del norte de Portugal, con fama mundial debido al oporto, su dulce y característica bebida alcohólica. Oporto ofrece preciosas iglesias barrocas, imponentes edificios históricos, calles serpenteantes llenas de carácter que ofrecen abundancia de atracciones turísticas y agradables cruceros de placer a lo largo del río Duero, cruzado por puentes impresionantes, y surcado por relajantes embarcaciones turísticas de paseo. Y como no olvidar su casco antiguo declarado Patrimonio de la Humanidad.

Sintra es un suntuoso escenario teatral. Así se entiende esta ciudad Patrimonio de la Humanidad. Ubicada en un espectacular emplazamiento, entre despeñaderos, bosques y manantiales, fue uno de los retiros favoritos de los soberanos portugueses. Tiene una ciudadela vieja de calles intrincadas y casonas dieciochescas, una buena colección de monumentos imprescindibles, como el Palacio Nacional de Sintra, el Palacio da Pena, a imagen y semejanza de los de Baviera y el Castelo dos Mouros; además de la Quinta da Regaleira o el Palacio de Monserrate.

El Algarve es la región más meridional de Portugal continental y dispone de bellísimas playas y paisajes naturales, siendo la más turística de las provincias portuguesas. Dos de los mayores complejos turísticos de Europa se encuentran en el Algarve: se trata de Vilamoura, junto a la playa de la Falésia, y de la playa de Rocha en la localidad de Portimão.

La Playa de Dona Ana (Doña Ana) en la ciudad de Lagos, es indudablemente una playa de postal, por lo que no es de extrañar que distintas publicaciones especializadas la hayan catalogado como una de las más bonitas del mundo. El contraste cromático de sus aguas azul turquesa y las rocas que descansan sobre un manto de arena gruesa. La playa do Camilo, situada en un extremo de Lagos, entre acantilados, descubrimos un auténtico edén.

Acceder a ella supone todo un reto, ya que requiere bajar y de regreso subir un tramo de más de 200 escalones. Sin embargo la recompensa a tanto esfuerzo está servida: una sucesión de pequeñas calas de arena fina y aguas cristalinas, perfectas para el buceo.

Porto Santo, conocida con el sobrenombre de la Isla Dorada, cuenta con algunos de los rincones más sorprendentes de Portugal. Y es que sus casi diez kilómetros de playas de arena fina y de color intenso nos deparan más de una sorpresa. Las propiedades terapéuticas de sus aguas turquesa, ricas en minerales, atraen a turistas que buscan relajarse y recuperarse del estrés. Por este motivo, no es extraño encontrar en cualquier rincón de esta isla de Madeira a bañistas cubiertos de arena.

GASTRONOMÍA

Como especialidades más solicitadas de Portugal tenemos el cochinillo asado que procede del norte, los pescados y mariscos del litoral atlántico, los deliciosos quesos y los potentes estofados de las zonas de sierra, junto a la repostería y confitería lisboeta.

Porco à alentejana, que combina cerdo y almejas con pimentón, patata y cilantro. Se trata de uno de los más tradicionales platos de cerdo de la cocina portuguesa. Como indica su nombre, es una receta típica del Alentejo. También del Alentejo son las migas à alentejana, con el pan y el cerdo como base.

Las favas à portuguesa es un plato típico que encontramos en Lisboa y buena parte del territorio luso y que combina las habas tiernas con morcilla y costillas de cerdo troceadas. Frango à piri-piri, es el pollo a la barbacoa con chile que procede de las antiguas colonias portuguesas en África-Feijoada. Aunque la carne de vacuno es menos común, un plato apreciado también es el cabrito estofado o asado. También encontramos en Lisboa hortalizas y frutas variadas. Aceite de oliva, ajo y cilantro.

El caldo verde es el plato nacional portugués, por encima del bacalao. Se elabora en el norte, usando una variedad de col gallega que llaman couve galega, que se cultiva entre las vides, a orillas del Miño, e incluso en algunos patios de Lisboa. Es una col de hojas largas, que se usa casi exclusivamente para esta sopa, y que en los comercios se suele encontrar ya preparada, ya que hay que cortarla muy fina para la sopa. Los ingredientes son col gallega o en su defecto col verde rizada, cebolla, dientes de ajo, aceite de oliva, patatas harinosas, chorizo ahumado, sal, pimienta negra recién molida, pan para acompañar.

Los quesos portugueses de leche de cabra y de oveja son excepcionales, y hay muchas variedades, desde los más suaves (quesos frescos) hasta los curados con toques picantes. El más famoso es el mantecoso "serra", Queijo da Serra, elaborado con leche de oveja. Otras variedades son el Saloio, Palhais, Alavao o el queso fresco.

El bacalao "bacalhau" es el ingrediente estrella en Portugal, se cocina en una inmensa variedad de platos. Lo podemos tomar a la plancha, en salsa, en croquetas, cremas. Los pastéis de bacalhau son croquetas de bacalao salado que se pueden tomar frías o calientes.

El bacalhau à gomes de sá es un bacalao salado con una capa de patata y cebolla que normalmente se acompaña de una guarnición de huevo y aceitunas.

El arroz con pulpo (arroz com polvo) es un plato que podemos probar en muchos restaurantes, un arroz meloso que acompañado del tradicional vinho verde sabe a gloria.

En la modalidad de caldereta tenemos la "calderada de peixe", un guiso elaborado con pescado y marisco variado, patatas, tomates y pimientos.

La cataplana de peixe e mariscos es un estofado al vapor de crustáceos variados.

También podemos degustar la açorda de marisco, una sopa de marisco espesada con pan y condimentada con ajo.

Las sardinhas asadas, se trata de sardinas frescas asadas en carbón, un plato sencillo y de tradición.

Los famosos pastéis de Belém, elaborados desde 1837 en Belém, visita obligada si viajamos a Lisboa. En la Antiga Confeitaria de Belém, situada muy cerca del Monasterio de los Jerónimos, podemos comprar cajitas con estas pequeñas joyas de canela y nata, o degustarlas allí mismo. Se encuentran pasteles similares en otras ciudades lusas con el nombre genérico de "pastéis de nata".

Quejadas de Sintra, tartaletas de queso con canela. Se encuentran en Lisboa pero su origen está en la vecina Sintra. Allí en la pastelería Piriquita las llevan elaborando con una receta antigua desde 1862.

Los pasteles de huevo de Alentejo, donde la repostería ocupa un lugar importante.

No hay mejor recompensa tras un largo día de visitas turísticas que un vaso de Ginjinha, un licor deliciosamente dulce de guindas que es reverenciado por los portugueses, y puede servirse con guindas para añadir intensidad a la experiencia. No hay mejor lugar para probar la Ginjinha que en el hogar tradicional de la bebida, el bar “A Ginjinha” en Lisboa.

El vino de Oporto (portugués vinho do Porto), también conocido simplemente como oporto o como Port,pertenece al género de vinos conocido como vinos fortificados. Estos vinos nacieron en los siglos XVI y XVII, como producto de la adición de aguardiente al vino cuando está en proceso de fermentación.Oporto se entrelaza con las fortunas e historia de Oporto y sigue siendo almacenada en las enormes bodegas que se extienden por las riberas del río Duero. Las visitas de degustación de Oporto son una agradable manera de convertirse en un experto en esta deliciosa bebida, que puede ser saboreada en los numerosos bares que se extienden a lo largo del escénico frente del río de la ciudad.

CLIMA

Como especialidades más solicitadas de Portugal tenemos el cochinillo asado que procede del norte, los pescados y mariscos del litoral atlántico, los deliciosos quesos y los potentes estofados de las zonas de sierra, junto a la repostería y confitería lisboeta.

Porco à alentejana, que combina cerdo y almejas con pimentón, patata y cilantro. Se trata de uno de los más tradicionales platos de cerdo de la cocina portuguesa. Como indica su nombre, es una receta típica del Alentejo. También del Alentejo son las migas à alentejana, con el pan y el cerdo como base.

Las favas à portuguesa es un plato típico que encontramos en Lisboa y buena parte del territorio luso y que combina las habas tiernas con morcilla y costillas de cerdo troceadas. Frango à piri-piri, es el pollo a la barbacoa con chile que procede de las antiguas colonias portuguesas en África-Feijoada. Aunque la carne de vacuno es menos común, un plato apreciado también es el cabrito estofado o asado. También encontramos en Lisboa hortalizas y frutas variadas. Aceite de oliva, ajo y cilantro.

El caldo verde es el plato nacional portugués, por encima del bacalao. Se elabora en el norte, usando una variedad de col gallega que llaman couve galega, que se cultiva entre las vides, a orillas del Miño, e incluso en algunos patios de Lisboa. Es una col de hojas largas, que se usa casi exclusivamente para esta sopa, y que en los comercios se suele encontrar ya preparada, ya que hay que cortarla muy fina para la sopa. Los ingredientes son col gallega o en su defecto col verde rizada, cebolla, dientes de ajo, aceite de oliva, patatas harinosas, chorizo ahumado, sal, pimienta negra recién molida, pan para acompañar.

Los quesos portugueses de leche de cabra y de oveja son excepcionales, y hay muchas variedades, desde los más suaves (quesos frescos) hasta los curados con toques picantes. El más famoso es el mantecoso "serra", Queijo da Serra, elaborado con leche de oveja. Otras variedades son el Saloio, Palhais, Alavao o el queso fresco.

El bacalao "bacalhau" es el ingrediente estrella en Portugal, se cocina en una inmensa variedad de platos. Lo podemos tomar a la plancha, en salsa, en croquetas, cremas. Los pastéis de bacalhau son croquetas de bacalao salado que se pueden tomar frías o calientes.

El bacalhau à gomes de sá es un bacalao salado con una capa de patata y cebolla que normalmente se acompaña de una guarnición de huevo y aceitunas.

El arroz con pulpo (arroz com polvo) es un plato que podemos probar en muchos restaurantes, un arroz meloso que acompañado del tradicional vinho verde sabe a gloria.

En la modalidad de caldereta tenemos la "calderada de peixe", un guiso elaborado con pescado y marisco variado, patatas, tomates y pimientos.

La cataplana de peixe e mariscos es un estofado al vapor de crustáceos variados.

También podemos degustar la açorda de marisco, una sopa de marisco espesada con pan y condimentada con ajo.

Las sardinhas asadas, se trata de sardinas frescas asadas en carbón, un plato sencillo y de tradición.

Los famosos pastéis de Belém, elaborados desde 1837 en Belém, visita obligada si viajamos a Lisboa. En la Antiga Confeitaria de Belém, situada muy cerca del Monasterio de los Jerónimos, podemos comprar cajitas con estas pequeñas joyas de canela y nata, o degustarlas allí mismo. Se encuentran pasteles similares en otras ciudades lusas con el nombre genérico de "pastéis de nata".

Quejadas de Sintra, tartaletas de queso con canela. Se encuentran en Lisboa pero su origen está en la vecina Sintra. Allí en la pastelería Piriquita las llevan elaborando con una receta antigua desde 1862.

Los pasteles de huevo de Alentejo, donde la repostería ocupa un lugar importante.

No hay mejor recompensa tras un largo día de visitas turísticas que un vaso de Ginjinha, un licor deliciosamente dulce de guindas que es reverenciado por los portugueses, y puede servirse con guindas para añadir intensidad a la experiencia. No hay mejor lugar para probar la Ginjinha que en el hogar tradicional de la bebida, el bar “A Ginjinha” en Lisboa.

El vino de Oporto (portugués vinho do Porto), también conocido simplemente como oporto o como Port,pertenece al género de vinos conocido como vinos fortificados. Estos vinos nacieron en los siglos XVI y XVII, como producto de la adición de aguardiente al vino cuando está en proceso de fermentación.Oporto se entrelaza con las fortunas e historia de Oporto y sigue siendo almacenada en las enormes bodegas que se extienden por las riberas del río Duero. Las visitas de degustación de Oporto son una agradable manera de convertirse en un experto en esta deliciosa bebida, que puede ser saboreada en los numerosos bares que se extienden a lo largo del escénico frente del río de la ciudad.

QUÉ COMPRAR

Este país cuenta con muchísimos atractivos que lo perfilan como un destino turístico de primera. No obstante, hay que destacar que también sigue siendo un lugar ideal para comprar, y es que en Portugal existe una tradición textil, cafetera, gastronómica y artesanal.

En Portugal existe una pasión absoluta por el café Es evidente que la influencia que ejerció en sus días sobre algunos países exportadores de café como Brasil, influye, y mucho. Así el café en Portugal es excelente, con un sabor exquisito.

Por lo demás, Portugal cuenta con un sinfín de mercadillos callejeros. En las ciudades más importantes como Oporto o Lisboa, vamos a encontrar con muchas zonas con encanto llenas de tiendas con antigüedades y tesoros ocultos.

Viajando por su geografía podemos encontrar ferias artesanales en las que se exhiben una excelente muestra de artesanía a través de piezas de elaboración manual. Así, destacamos por ejemplo las alfombras de Arraiolos, famosas dentro y fuera de las fronteras del país. Estas alfombras artesanales destacan por sus curiosos motivos basados en modelos orientales. Son una especie de tapetes bordados con lana sobre una tela de algodón o yute con una técnica que data del siglo XV. Asimismo en Minho podemos encontrar objetos tallado en madera, igual que Porto (y todo el norte en general) destaca por la alfarería negra de Viseu, miniaturas de Mafra o las esculturas de colores de Alentejo.

Tampoco podemos olvidarnos de la repostería y es que en Portugal el dulce se saborea y mucho. El regalo típico de Lisboa son los Pasteles de Belém quese producen únicamente en una fábrica del barrio de Belém. Tienen origen en los monjes del cercano Monasterio de los Jerónimos y la receta, que está patentada, es secreta, por lo que no se producen en ninguna otra pastelería de Lisboa. Los puedes tomar allí o los venden también para llevar en bonitos paquetes. No son caros, aguantan bastante bien el viaje y suelen gustar mucho a quienes los reciben.

Otra opción muy habitual, recurriendo a los alimentos y bebidas, es el vino. Hay unos excelentes vinos verdes que proceden del norte de Portugal o, si preferimos algo más fuerte, también podemos recurrir al vino de Oporto. Cualquier supermercado de Lisboa dispondrá de gran variedad de ellos. Y si queremos algo que sea menos convencional, siempre podemos acercarnos por la popular tienda y bar de la Ginjinha Espinheira, conocida popularmente como A Ginjinha junto al Rossio y llevarnos una botella de su artesanal y tradición alginja, licor de guindas.

Aunque Portugal hace tiempo que ha dejado de ser el destino de las toallas y las mantelerías, siempre podremos encontrar objetos de artesanía. Las citadas toallas y mantelerías bordadas las podremos seguir encontrando en las tiendas de souvenirs y recuerdos, pero quizá los regalos de artesanía más típicos sean los elaborados en cerámica, como el tradicionalísimo Gallo de Barcelos, símbolo no ya de Lisboa, sino de todo Portugal, u otros objetos de cerámica y azulejos.

AEROPUERTOS

Este país cuenta con muchísimos atractivos que lo perfilan como un destino turístico de primera. No obstante, hay que destacar que también sigue siendo un lugar ideal para comprar, y es que en Portugal existe una tradición textil, cafetera, gastronómica y artesanal.

En Portugal existe una pasión absoluta por el café Es evidente que la influencia que ejerció en sus días sobre algunos países exportadores de café como Brasil, influye, y mucho. Así el café en Portugal es excelente, con un sabor exquisito.

Por lo demás, Portugal cuenta con un sinfín de mercadillos callejeros. En las ciudades más importantes como Oporto o Lisboa, vamos a encontrar con muchas zonas con encanto llenas de tiendas con antigüedades y tesoros ocultos.

Viajando por su geografía podemos encontrar ferias artesanales en las que se exhiben una excelente muestra de artesanía a través de piezas de elaboración manual. Así, destacamos por ejemplo las alfombras de Arraiolos, famosas dentro y fuera de las fronteras del país. Estas alfombras artesanales destacan por sus curiosos motivos basados en modelos orientales. Son una especie de tapetes bordados con lana sobre una tela de algodón o yute con una técnica que data del siglo XV. Asimismo en Minho podemos encontrar objetos tallado en madera, igual que Porto (y todo el norte en general) destaca por la alfarería negra de Viseu, miniaturas de Mafra o las esculturas de colores de Alentejo.

Tampoco podemos olvidarnos de la repostería y es que en Portugal el dulce se saborea y mucho. El regalo típico de Lisboa son los Pasteles de Belém quese producen únicamente en una fábrica del barrio de Belém. Tienen origen en los monjes del cercano Monasterio de los Jerónimos y la receta, que está patentada, es secreta, por lo que no se producen en ninguna otra pastelería de Lisboa. Los puedes tomar allí o los venden también para llevar en bonitos paquetes. No son caros, aguantan bastante bien el viaje y suelen gustar mucho a quienes los reciben.

Otra opción muy habitual, recurriendo a los alimentos y bebidas, es el vino. Hay unos excelentes vinos verdes que proceden del norte de Portugal o, si preferimos algo más fuerte, también podemos recurrir al vino de Oporto. Cualquier supermercado de Lisboa dispondrá de gran variedad de ellos. Y si queremos algo que sea menos convencional, siempre podemos acercarnos por la popular tienda y bar de la Ginjinha Espinheira, conocida popularmente como A Ginjinha junto al Rossio y llevarnos una botella de su artesanal y tradición alginja, licor de guindas.

Aunque Portugal hace tiempo que ha dejado de ser el destino de las toallas y las mantelerías, siempre podremos encontrar objetos de artesanía. Las citadas toallas y mantelerías bordadas las podremos seguir encontrando en las tiendas de souvenirs y recuerdos, pero quizá los regalos de artesanía más típicos sean los elaborados en cerámica, como el tradicionalísimo Gallo de Barcelos, símbolo no ya de Lisboa, sino de todo Portugal, u otros objetos de cerámica y azulejos.

ELECTRICIDAD

En Grecia el voltaje común es 230 V. La frecuencia es 50 Hz. Las clavijas y enchufes son del tipo F.

 

INFORMACIÓN DE INTERÉS

Embajada de España en Portugal

Rua do Salitre, 1.- 1269-052 Lisboa.

(351) 21 347 23 81/82/83 y 21 347 86 21/22.

emb.lisboa@maec.es